Los colores influyen mucho en nuestro estado de
ánimo. En nuestro jardín podemos jugar con ellos y las posibilidades que nos
ofrecen. La elección de los colores en cada rincón es algo personal, acorde con
nuestra forma de ser.
Debemos tener en cuenta cómo influirá en ellos la
luz, por ejemplo: los colores pálidos son luminosos en zonas sombreadas, pero
tomarán un aspecto blanquecino en zonas con mucha luz. Si nos gustan los tonos
fuertes, podemos elegir un color
dominante junto a un color secundario. El rojo como color absoluto combina a la
perfección con el ocre, o con el crema. Las combinaciones florales de amarillos
intensos junto a azules pálidos, ofrecen también una llamativa combinación.
Los
colores pastel son tonos más fríos, muy adecuados en zonas sombrías, con poca
luz. Destacan poderosamente durante la noche, casi brillantes, permitiéndonos
disfrutar de nuestro jardín al final de la jornada laboral.
En
cualquier caso, el color predominante en casi cualquier jardín de reducidas
dimensiones seguirá siendo el verde, de efecto refrescante. De hecho tratándose
de jardines de sombra los verdes intensos, por ejemplo grupos de helechos,
ofrecen una sensación de frescor incomparable. El verde de las especies
perennes será el fondo sobre el que transcurrirán los cambios asociados al paso
de las estaciones.