Si la reproducción sexual es el método natural para
obtener plantas nuevas a través de la semilla, la multiplicación vegetativa
garantiza el crecimiento de un vegetal con las mismas características de la
madre.
Existen diversos métodos para efectuar la
multiplicación:
La división
de las plantas. Sólo para ejemplares
que forman varios tallos con la misma raíz; la mejor época corresponde al
periodo de reposo de la planta. Es el método más simple y más natural.
El esqueje. Es un fragmento de tallo, de rama lignificada, de
hoja o de raíz, que se introduce en un sustrato de turba y arena, que se
mantiene húmedo. En poco tiempo se formarán las raíces nuevas y, cuando los
esquejes hayan formado suficiente raíz, se procederá al trasplante.
El acodo. Consiste en doblar hacia el suelo una ramita que se
fija en contacto con la tierra y mediante un peso o una horquilla, dejando la
parte terminal libre y alzada. En el punto de contacto con el suelo la ramita
hará raíces. La separación de la planta madre se realizará con un corte limpio,
únicamente cuando la raíz esté completa. Esta técnica presenta una ventaja: el
trozo de ramita no se rompe antes de haber echado la raíz.
El injerto. Es el método que se utiliza para soldar dos plantas,
usando un portainjerto fuerte y bien seleccionado sobre el que se inserta una
yema de la variedad elegida.