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La incidencia de la nieve en nuestro jardín

En general, casi siempre se considera la nieve como un factor climático beneficioso, ya que templa los fríos intensos, aporta humedad al suelo y evita que éste se congele en profundidad. Las nevadas en España no suelen ser demasiado importantes, pero hay ocasiones en las que la nieve puede suponer un cierto problema.

Una situación peligrosa se produce cuando a nevadas intensas, que cubren el suelo, les siguen fríos también intensos, que congelen la nieve. En estos casos, los cuellos de los árboles y arbustos tapados por la nieve pueden congelarse, con lo que se produce el anillado de los troncos en su parte baja y la segura muerte de la planta. En los jardines, cuando se producen estas situaciones, conviene retirar la nieve acumulada al pie de árboles y arbustos delicados, antes de que se congele y produzca daños; y también puede ser una buena ayuda practicar el aporcado otoñal de los pies para proteger el cuello del frío.

Otro problema que puede ser importante, lo constituye la acumulación de nieve encima de las copas de los árboles y arbustos de vegetación densa, y particularmente sobre setos y formas recortadas. La carga mecánica adicional que supone, puede causar roturas de ramas, descuaje completo de algunos pies, y en los setos, su deformación en la parte alta, irrecuperable algunas veces. 

El daño se agrava también si después de nevar se mantiene el frío intenso, lo que posibilita al deshielo y alarga el tiempo que el árbol soporta la carga de la nieve. Cuando este riesgo existe, es importante aplicar podas especiales, haciendo las copas más diáfanas (formas lobuladas) y los esqueletos más robustos; en el caso particular de los setos, conviene no recortar su parte alta en forma plana, sino ‘a dos aguas' para no favorecer la acumulación de la nieve.

 



Posteado el 14/02/2010 por EMILIO
 
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