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De las antiguas bitácoras hemos pasado a los blogs. El mundo avanza rápidamente y las autopistas de la información (Internet) nos permiten opinar sobre los textos o artículos, que sean publicados. El blog de Vivejardín pretende ser vuestro ‘particular’ cuaderno de a bordo. Colaborad con nosotros para ayudarnos a mantener vivo este diario.
El jardín de la Modernidad

En realidad no puede haber una asentada teoría del jardín de la Modernidad porque los arquitectos, críticos e historiadores no se ocuparon suficientemente del jardín, menos aún del paisaje, como asunto que pudiera concernirles demasiado. Aparecerá, eso sí, en muchos proyectos una alternativa conceptual con transfondo higienista o recreativo representada en la alfombra verde, le tapis vert, de Le Corbusier. 

El jardín histórico se consideraba producto de una cultura obsoleta. La propia denominación del fenómeno aparecido en la Europa central, movimiento moderno, entraña significados contrapuestos a la naturaleza sustantiva del jardín. Movimiento, tanto si se emplea en su sentido mecánico como si se maneja para expresar una voluntad transformadora colectiva, parece oponerse a los valores de la quietud y apacible radicación que reclama para sí la propia noción del jardín. Este es un lugar de tempo lento, preservado de la velocidad de la vida moderna, tanto como de su mutabilidad formal, y en tal sentido imprescindible en la constitución urbana de cualquier slow-city que se precie, por utilizar una expresión de uso actual.

El jardín puede considerarse ante todo un condensador de tiempo. Todo en él requiere tiempo: desde su desarrollo hasta su cuidadoso mantenimiento. Por ello, una de las más llamativas y también más coherentes aportaciones al paisaje de la modernidad (desnaturalizante) sea la del arquitecto belga Robert Mallet-Stevens, quien propuso, en la Exposición de Artes Decorativas de París (1925), un arbolado realizado en hormigón siendo una concepción escultórica que integraba cubismo, expresionismo y art decó. No se trataba de evocar analógicamente a la Naturaleza, sino de sustituirla con verdaderos recursos artísticos pertenecientes a un sistema alternativo (de nuevo la alteridad del arte) al biótico-forestal, demasiado lento, como ya habían anticipado en sus manifiestos algunos futuristas italianos, especialmente fascinados por el tempo rápido y la naturoclastia. Una tendencia esta que incorpora actitudes irreverentes con la Naturaleza, como el caso de Piet Mondrian, quien pasó de pintar paisajes en su juventud a rechazar hasta la contemplación del arbolado urbano en su madurez. 

Posteado el 20/02/2011 | 0 comentario(s)
Las plantas del mes de noviembre

Justamente en el ecuador del mes de noviembre, me gustaría compartir con todos vosotros algunas de las plantas que podemos sembrar en estos momentos.

El acebo (Ilex aquifolium). Este arbusto de tallos leñosos y porte compacto, no requiere cuidados particulares en cuanto a su cultivo. Es suficiente abonarlo con un fertilizante orgánico. En Navidad se puede podar y utilizar sus ramas, con bayas rojas, para confeccionar adornos muy decorativos.

Se puede plantar ahora (finales de otoño) o en primavera. Su multiplicación se realiza por esqueje o semillas, eso ya depende de nosotros. Y por cierto, cómo curiosidad, entre las numerosas especies de Ilex existe una americana (Ilex paraguayensis, cuyas hojas, debidamente secadas, sirven para preparar la bebida llamada mate)

Carraspique (Iberis sempervirens). Esta planta herbácea ofrece una floración abundante en otoño, y a veces, si el clima es cálido, hasta abril. Sus flores son blancas y perfumadas. La plantamos ahora en otoño por esqueje o por división. Idóneas para borduras o rocallas.

Níspero de Japón (Erio botrya japonica). Este árbol sí teme los fríos fuertes y sólo puede vivir a la intemperie en regiones cálidas (lugares dónde el termómetro no baje de los cero grados). Su floración es abundante y sus frutos muy dulces; alcanzan la madurez en los meses de marzo y abril

Posteado el 14/11/2010 | 1 comentario(s)
Plantar un árbol

El otoño y el invierno son las mejores épocas para plantar árboles. Puede parecer una tarea sencilla, pero estas plantas son longevas y se deben plantar de manera adecuada, además de cuidarlas de manera idónea si queremos que desplieguen todo su potencial en los años venideros.

Pasos a seguir:

- Regar el cepellón del árbol en la maceta antes de plantar. Esto compensará la pérdida de agua de las raíces durante el proceso de plantación y asegurará que el árbol quede perfectamente en su nueva ubicación.

- Con una pala, cavar un agujero tres veces más ancho que el diámetro de la maceta y 30 cm más profundo. Remover la tierra del fondo y de los laterales con una horca.

- Comprobar si el agujero tiene la profundidad adecuada, poniendo la maceta en el fondo y colocando una caña encima. La caña debe tocar los bordes del agujero y la parte superior de la maceta. Puede que se tenga que llenar o cavar un poco más el agujero.

- Retirar cuidadosamente la planta de su maceta; el tiesto debe deslizarse fácilmente, dejando el cepellón intacto. Liberar con cuidado algunas de las raíces más grandes que rodean al cepellón, para ayudar al árbol a echar raíces en el suelo que lo rodeará.

- Sujetar el árbol en su posición final. Clavar una estaca cerca del árbol, en un ángulo de 45º encima del cepellón, para evitar dañar las raíces. Asegurarse de que la estaca esté colocada en dirección al viento.

- Rellenar el agujero y trabajarla alrededor de las raíces. A menos que el suelo sea pobre o arenoso, no añadir materia orgánica porque impide que las raíces se extiendan en búsqueda de nutriente. Presionar suavemente el suelo.

- Sujetar el árbol a la estaca sin presionar con una atadura especial para árboles, a unos 45 cm del suelo, para permitir que el tronco se mueva ligeramente con el viento. Verificar la atadura regularmente y aflojarla a medida que el tronco vaya creciendo.

- Regar bien el árbol después de plantarlo y en las temporadas de calor, durante los primeros años. Añadir unan capa de abono de jardín bien maduro de unos 8cm alrededor del árbol, a una distancia de 15 cm del tronco.

- Durante los dos o tres años siguientes, utilizar tijeras de podar para retirar cualquier rama que estropee la forma del árbol, como las ramas que se cruzan y rozan con las demás. No dejar los tocones, y podar muy cerca del tronco principal.

Posteado el 07/11/2010 | 0 comentario(s)
Recuperar el agua de lluvia

Muchas veces se piensa que podríamos utilizar agua de lluvia para un buen número de tareas domésticas que habitualmente realizamos con la costosa agua potable. El agua de lluvia es pura, y está libre de sales minerales y metales pesados. No es calcárea y es mejor que la del grifo para regar el huerto o nuestro jardín. Antes de llegar al suelo adquiere, en la atmósfera, algunos elementos contaminantes pero no pierde en absoluto sus cualidades intrínsecas.

Las cisternas y los pozos eran antes muy habituales, sin embargo, la puesta en funcionamiento de las redes de agua corriente nos ha hecho olvidar la utilidad de estos sistemas de recuperación del agua de lluvia o el uso de las agua de las capas freáticas. 

Sólo con la recuperación del agua de lluvia que cae en los tejados, se podría llegar a recoger muchos litros por año y por metro cuadrado, especialmente en las áreas más lluviosas, y así atender las necesidades de agua para el jardín y las tareas de la casa que no requieren necesariamente agua potable.

Existen numerosos sistemas que permiten la recogida del agua de lluvia. Por ejemplo, mediante un colector de superficie. El agua de lluvia que cae sobre el tejado es conducida por los canalones hacia un colector instalado en el exterior, a través de un conector que une ambos conductos. Es el sistema más sencillo de instalar. Los hay de capacidades diversas y, a veces, tienen formas que recuerdan las de los toneles de madera que se utilizaban antiguamente.

Otra alternativa es la utilización de una cisterna subterránea. Este método, permite utilizar el agua de lluvia incluso cuando hiela, almacenada en mayor cantidad. Para este tipo de instalación lo más recomendable es seguir los consejos de un profesional, que sabrá elegir lo mejor para que la colocación y el funcionamiento de la cisterna sea óptimo. 

Existen otras alternativas como las bombas de presión, bombas de superficie, o bombas eléctricas sumergidas.

Posteado el 24/10/2010 | 0 comentario(s)
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