Si la reproducción sexual es el método natural para
obtener plantas nuevas a través de la semilla, la multiplicación vegetativa
garantiza el crecimiento de un vegetal con las mismas características de la
madre.
Existen diversos métodos para efectuar la
multiplicación:
La división
de las plantas. Sólo para ejemplares
que forman varios tallos con la misma raíz; la mejor época corresponde al
periodo de reposo de la planta. Es el método más simple y más natural.
El esqueje. Es un fragmento de tallo, de rama lignificada, de
hoja o de raíz, que se introduce en un sustrato de turba y arena, que se
mantiene húmedo. En poco tiempo se formarán las raíces nuevas y, cuando los
esquejes hayan formado suficiente raíz, se procederá al trasplante.
El acodo. Consiste en doblar hacia el suelo una ramita que se
fija en contacto con la tierra y mediante un peso o una horquilla, dejando la
parte terminal libre y alzada. En el punto de contacto con el suelo la ramita
hará raíces. La separación de la planta madre se realizará con un corte limpio,
únicamente cuando la raíz esté completa. Esta técnica presenta una ventaja: el
trozo de ramita no se rompe antes de haber echado la raíz.
El injerto. Es el método que se utiliza para soldar dos plantas,
usando un portainjerto fuerte y bien seleccionado sobre el que se inserta una
yema de la variedad elegida.
Los colores influyen mucho en nuestro estado de
ánimo. En nuestro jardín podemos jugar con ellos y las posibilidades que nos
ofrecen. La elección de los colores en cada rincón es algo personal, acorde con
nuestra forma de ser.
Debemos tener en cuenta cómo influirá en ellos la
luz, por ejemplo: los colores pálidos son luminosos en zonas sombreadas, pero
tomarán un aspecto blanquecino en zonas con mucha luz. Si nos gustan los tonos
fuertes, podemos elegir un color
dominante junto a un color secundario. El rojo como color absoluto combina a la
perfección con el ocre, o con el crema. Las combinaciones florales de amarillos
intensos junto a azules pálidos, ofrecen también una llamativa combinación.
Los
colores pastel son tonos más fríos, muy adecuados en zonas sombrías, con poca
luz. Destacan poderosamente durante la noche, casi brillantes, permitiéndonos
disfrutar de nuestro jardín al final de la jornada laboral.
En
cualquier caso, el color predominante en casi cualquier jardín de reducidas
dimensiones seguirá siendo el verde, de efecto refrescante. De hecho tratándose
de jardines de sombra los verdes intensos, por ejemplo grupos de helechos,
ofrecen una sensación de frescor incomparable. El verde de las especies
perennes será el fondo sobre el que transcurrirán los cambios asociados al paso
de las estaciones.
El ajo posee importantes características que
contribuyen a regular el funcionamiento de nuestro organismo. Está comprobado
que reduce los niveles de colesterol en la sangre y que mejora el sistema
cardiovascular. Lo primero se debe a que reduce la producción de colesterol por
parte del hígado, aumenta el nivel del bueno (HDL), y reduce el del dañino
(LDL). Además, es efectivo contra ciertos microorganismos inmunes a los
medicamentos.
Conocido antiparasitario, el ajo combate a fuertes
parásitos y lombrices, como la
Tenia, y limpia nuestros intestinos de la existencia de estos
seres. También es un importante contribuyente de vitaminas A, B1, B2 y C a
nuestro organismo, además de ser un eficaz antiinflamatorio.
Puede ingerirse crudo ó cocido de cualquier manera y
en tabletas. Sin embargo, se recomienda comerlo crudo. Para combatir su fuerte
olor y el mal aliento que puede ocasionarnos, se puede masticar unas hojas de perejil, menta fresca ó
apio, por sus altos niveles de clorofila. También, luego de masticar estas
hojas se recomienda enjugarse la boca con agua y algunas gotas de limón.
Hay que tener cierta prudencia si somos muy
aficionados al ajo y tenemos algún tipo de problema cardíaco. Por sus
propiedades vasodilatadoras puede resultar inadecuado abusar de ellos si
tomamos algún medicamento para evitar los coágulos de la sangre ya que podemos
potenciar demasiado sus efectos.
Por supuesto, una buena tostada de aceite con ajos
para desayunar es fantástica para limpiar nuestro organismo. ¡¡Un abrazo a
todos¡¡
El huerto medicinal o jardín aromático, es uno de los
aprovechamientos más inteligentes y antiguos del jardín. Además de ser
interesante por sus cualidades curativas y culinarias, los jardines aromáticos
bien diseñados, pueden ser lugares realmente hermosos. De tal manera, que se
convierten en un lugar intermedio entre la productividad y el deleite, o entre
lo práctico y lo ornamental. Si no tenemos jardín, nuestra terraza o patio
puede convertirse en un jardín aromático, ya que este tipo de plantas, en
general, se prestan a ser cultivadas en macetas, cajones u otros recipientes.
Cada aromática o planta medicinal, va a tener unas
características y necesidades propias, que orienta sobre el lugar más indicado
para su ubicación. Por ejemplo, debemos utilizar arbustos aromáticos como la salvia, la hierbaluisa, el mirto o el tomillo como
setos o cierres en zonas templadas. Algunas variedades como la lavanda son excelentes para adaptarse a
zonas de rocalla, donde lucirán flores en el estío. El laurel, un habitual en nuestros guisos
y platos, puede llegar a convertirse en un hermoso árbol a poco que se le
cuide, con el que proporcionar una sombra fragante en el verano.
Para el cultivo en maceteros o pequeños parterres disfrutar con el perejil, la menta, la mejorana, el estragón,
la albahaca o la melisa. A algunas de las plantas de
exterior, como el romero, no les
viene nada mal ser protegidas en invierno de las heladas.
Para lugares en sombra como los patios interiores, también hay variedades adecuadas, como la acedera, el saúco o la manzanilla,
esta última resistente a los ambientes húmedos.